Una memoria que pertenece a todos Rosario Alfonso Parodi 

 

Por el interés y valor intrínsecos de la respuestas de Rosario Alfonso Parodi (La Habana, 1988) y para darle, en primer lugar, en lo que respecta al documental Los amagos de Saturno (2014), la palabra a su hacedora, reproducimos tal cual la siguiente entrevista, originalmente publicada en Espacio Laical #1-2. 2015. La reproducción de esta entrevista en Patrias. Actos y Letras no supone ni entraña identificación alguna con las posiciones políticas, explícitas o inferibles, el lenguaje o la línea editorial de Espacio Laical (Consejo Editorial de Patrias. Actos y Letras).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

E.L: ¿Cómo fueron tus inicios en el campo de la realización cinematográfica?

 

Mi formación es un poco ecléctica. Soy periodista, tengo una maestría en Historia y todas mis investigaciones han empleado como soporte expresivo el documental, para conectar con un destinatario que a veces queda fuera del campo del conocimiento historiográfico. Es un modo de luchar con ese afán academicista de parcelar el conocimiento haciéndolo privativo de suscriptores de revistas especializadas o lectores habituales de libros académicos.


He realizado así tres documentales de mediana y larga duración que son una especie de saga: el primero, José Antonio[,] reconstruye la vida política de José Antonio Echeverría hasta el  13  de  marzo de  1957,  el segundo, 38 días, cuenta el destino trágico al que estuvieron avocados desde el asalto al Palacio Presidencial los 4 mártires de Humboldt, y este último, Los amagos de Saturno[,] centrado en el esfuerzo del Directorio Revolucionario (DR) por llevar a la justicia al responsable del crimen que prácticamente dejó descabezada a esa organización: Marcos Rodríguez.

 

E.L: ¿Qué te impulsó a realizar este documental sobre el complejo caso de la masacre de Humboldt 7 y del delator Marcos Rodríguez?

La idea de este documental surge de un trabajo de investigación muy prolongado en el que he estado inmersa alrededor de la trayectoria del DR, una organización con una extraordinaria nómina de mártires y una participación muy destacada en la insurrección cubana. Es una investigación que forma parte de mi perfil de trabajo en el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello.

 

El Caso Marquitos es el momento de verdadera desintegración o desaparición del DR como grupo constituido, ya no formal, ocurrida en 1961, pero sí en el plano del imaginario. Filmé para este trabajo aproximadamente 180 horas de testimonio con la finalidad primera de crear un archivo fílmico testimonial sobre el caso. Poco a poco me di cuenta de que esos testimonios poseían una riqueza visual: la del entorno, la de la gestualidad de hombres y mujeres que callaron por décadas y que se decidían a romper su silencio.
 

Por otro lado, los propios actores de esta historia guardaban cartas, informes, fotografías, revistas y periódicos; conservaban, inclusive, en cinta, fragmentos de las intervenciones radiales del juicio al delator. Era información disímil, voluminosa, y sentí que el camino más expedito y el soporte más integrador, atractivo, era el documental, que motivase a un público más amplio a examinar una historia como esta.

 

E.L: Te propongo entrar ahora a analizar algunos puntos oscuros en esta historia. ¿Cómo pudo Marcos Rodríguez, solo a través de una llamada telefónica a la estación de policía, establecer contacto directo con el capitán Esteban Ventura, uno de los peores agentes represores del régimen de Batista, y acordar incluso con él una cita personal para unas horas después en el apartamento de su amante? ¿Ya se conocían y Ventura tenía confianza en él? De no ser así, ¿cómo pudo tener Ventura seguridad de que la llamada no escondía una encerrona, más aún cuando solo unas semanas antes había ocurrido el asalto al Palacio Presidencial? 

 

En esta historia hay muchos cabos sueltos, relatos contradictorios, puertas que llevan a más inquietudes. Las condiciones en las que tiene lugar la delación es una de esas puertas que sin dudas genera nuevas preguntas, cuya tentativa de respuesta solo conduce al terreno de la especulación. No obstante, puede decirse que los hechos son 1. que el delator se comunicó con Ventura Novo e informó la localización de los 4 dirigentes del Directorio; 2. que lo hizo en un lapsus de tiempo muy breve, el que va de la madrugada del 19 al 20 de abril y las horas de la tarde en que tiene lugar la masacre allí en Humboldt.

 

Ahora, el relato de la entrevista con Ventura lo ofrecen presos en La Cabaña próximos al fusilamiento, sus guardaespaldas Mirabal, Caro y Alfaro, quienes establecen 3. que la delación tuvo lugar en esta casa de seguridad de Ventura en Carlos III y Espada, una casa de su confianza, en la que de todas formas organiza un cordón de seguridad bastante amplio para recibir al delator.

 

El resto de los detalles son ofrecidos por el delator mismo en su testimonio de confesión, detalles que sirven al menos para corroborar que efectivamente estuvo en un apartamento descrito con los pormenores que solo ofrece alguien que lo ha conocido. Otros detalles resultan francamente inverosímiles: en especial la supuesta segunda entrevista que sostuvo con Ventura y el contenido de dicha entrevista. En cuanto a una colaboración previa, me parece improbable, al menos no hay ningún dato que lo indique.

 

E.L: De acuerdo con varias versiones, muy divulgadas en décadas anteriores, Marcos Rodríguez delató a los revolucionarios de Humboldt 7 porque estos, en particular Carbó Serviá, se burlaban de él y lo humillaban por considerarlo homosexual. Sin embargo, hasta donde conozco, no existe información acerca de que él tuviera relaciones de pareja con una persona de su mismo sexo y, en cambio, hay pruebas de que tuvo al menos dos novias. ¿Cuál es tu apreciación al respecto?
 

Aunque este documental no pretende erigir teorías acerca de los móviles, por demás insondables[,] de una delación, he visto cómo ese argumento se ha usado casi siempre de manera interesada, parcial y simplificadora. Considero que el crimen fue político y que tuvo sin dudas una connotación política. A nivel discursivo está concebido por este delator como un acto justificado por la necesidad de sacar del panorama a hombres que desde su óptica representan una amenaza “al desenvolvimiento pacífico de la situación nacional”, hombres que para él son gánsteres, que son putchistas, criterios que responden a toda una atmósfera de oposición a la lucha armada que existía en la época, por eso resiento de la simplificación vana al clásico binomio celos-venganza, porque me parece que ha sido funcional al ocultamiento.

 

E.L: Marcos Rodríguez fue detenido por los cuerpos policíacos de Checoslovaquia, donde disfrutaba de una beca, en enero de 1961, a solicitud del gobierno cubano, meses antes de que este declarara oficialmente su carácter socialista. ¿No indica esto que ya entonces había, de un modo muy discreto, estrechos vínculos entre Cuba y los países del campo socialista?
 

La beca del delator fue gestionada y obtenida por encargo de Joaquín Ordoqui con el acompañamiento de Alfredo Guevara en 1958, no guarda relación alguna con los lazos políticos de dos países, es la solicitud de una beca para un militante de un representante de un partido comunista, en este caso el cubano Partido Socialista Popular (PSP) a una misión diplomática de un país socialista.

 

E.L: Mucho tiempo después de estar detenido y sujeto a interrogatorios en la Seguridad del Estado, Marcos Rodríguez logró sacar de su encierro, a través de su padre, una larga carta dirigida al comandante Joaquín Ordoqui, en la cual casi le exigía a este que lo protegiese. ¿Cómo pudo sacar esa carta? ¿No pudo haber sido una estratagema de los investigadores del caso para tratar de destrabar un proceso investigativo que había caído en un punto muerto y, de paso, observar la reacción de este viejo dirigente comunista que había mantenido estrechos vínculos con el detenido e incluso había propiciado su ingreso en el Partido Socialista Popular?
 

Los compañeros del Ministerio del Interior encargados de la seguridad y el caso de Marcos Rodríguez aseveran que el detenido se encontraba en La Cabaña en el momento en que subrepticiamente entrega la carta a su padre para el comandante Joaquín Ordoqui. Es un momento en que se ha realizado un movimiento de presos hacia allí por los sucesos de Playa Girón. Volviendo al criterio que permite desbrozar el camino de hojarasca[,] lo que podemos establecer como hechos son que la carta fue escrita de puño y letra por el delator, es una carta amenazante e incriminatoria y su destinatario[,] tras recibirla[,] responde con un silencio que si no es cómplice al menos es inquietante, injustificado e incomprensible.

 

E.L: Según la investigación realizada por el español Miguel Barroso, dada a conocer en su libro Un asunto sensible, en realidad Ordoqui no fue un agente encubierto al servicio de los órganos de inteligencia norteamericanos y su acusación como tal fue solo una trampa urdida por la CIA para destruirlo, en lo personal, y crear además serias divisiones en las filas de la alta dirigencia de la Revolución Cubana. Incluso afirma que el oficial norteamericano encargado de realizar esa tarea recibió más tarde una condecoración por su exitoso servicio. A partir de tus investigaciones, ¿qué opinión tienes acerca de ese criterio?
 

Esta conclusión se encuentra explicitada en un informe CIA incluido en las desclasificaciones que se hicieron en la década del 90, aledañas al caso John F. Kennedy. Este documento, que jamás menciona el nombre de Joaquín Ordoqui, asevera que la Central de Inteligencia fabricó un caso de supuesta colaboración con un alto jefe militar cubano cercano a Moscú como una trampa para crear divisiones en las filas de la dirigencia de la Revolución Cubana.

 

Es un informe que ningún tribunal toma como prueba concluyente de inocencia, pues la CIA produce una y otra vez lo que se conoce como “medidas activas”, generación de documentación falsa, sesgada.

 

¿Por qué sí tomar como genuino el informe CIA que dice que no es colaborador y no el informe CIA que dice que sí lo es? ¿Cuál es falso y cuál genuino? De ese sitio no hay mucho que sacar como conclusión fiable.

 

Sin dudas, lo que debe ser evaluado es el comportamiento de Joaquín Ordoqui en todo El caso Marquitos, comportamiento al que se avienen perfectamente los calificativos de sospechoso, agrietado, incongruente. Sin contar con el hecho de que a Ordoqui se le fue ocupado su expediente del Buró de Represión de Actividades Comunistas (BRAC), en el que aparecía consignado un número de entrevistas de él y su esposa con el segundo Jefe de este cuerpo represivo, de las que aparentemente no informó a su partido. En fin, la historia de Ordoqui espera también por su esclarecimiento.

E.L: Como bien dejas anotado en tu documental, varios dirigentes revolucionarios de aquella época que de alguna manera estuvieron muy cerca del llamado “caso Marquitos”, se negaron a brindarte sus testimonios y, por otra parte, las autoridades no te dieron acceso a los documentos relacionados con todo aquel largo proceso de profundas implicaciones políticas. ¿Cómo eso afectó tu documental y, en cambio, qué puntos de apoyo encontraste?
 

Fuimos a casi todos los actores directos de la historia, algunos se rehusaron, pero otros rompieron el silencio de 50 años y contaron su vivencia.

 

En general, el proceso de búsqueda fue muy difícil; se trataba de un tema vedado. Todas las instituciones con información sobre el juicio se negaron a abrir sus archivos. Solo una entidad reconoció la existencia de material relativo al caso, mas lo declaró restringido en una sección denominada “Archivo Histórico Secreto”.
 

Los funcionarios decían recordar bien el juicio y yo replicaba siempre esto: ¿Y qué le diferencia a usted de mí como cubano, acaso no tenemos igual derecho a conocer un proceso tan importante? ¿Es una exclusión generacional? Me parecía que nadie podía erigirse celador excluyente de una memoria que pertenece a todos. A pesar de ello, y gracias a los testimoniantes, hemos compilado un archivo enjundioso.

Este caso es, sin dudas, una historia deliberadamente soterrada. Lo que ahora, y por nuestra insistencia, han contado sus protagonistas, es prácticamente desconocido. Y eso no es posible, nada que ataña a la Revolución como proceso debe ser silenciado.

 

E.L: ¿Cómo ha sido la recepción de Los amagos de Saturno en los distintos niveles del público que lo ha visto? Cuando se exhibió en el cine Charles Chaplin el pasado 3 de abril recibió numerosos aplausos, ¿pero no ha provocado también en algunos malestar?
 

Las dos exhibiciones en el Cine 23 y 12 y el Chaplin llenaron prácticamente todas las capacidades, ambas fueron muy favorables, la gente sintió empatía hacia un material que les era revelador y por otro lado supongo que también sintió gran contrariedad por enterarse de la existencia de zonas oscuras. Quedaba el sinsabor, como me queda a mí también, de preguntarse cuánto queda aun en esa zona nefasta.

 

Cuando presenté el documental la segunda vez en el cine dije que lo dedicaba a “los jóvenes que no tienen temor a indagar, aun en un sentido en el que las ortodoxias no comprenden, jóvenes que saben que revolución tiene que ser sinónimo de transparencia, que la memoria (polémica y problémica como es) no puede ser maquillada y tampoco adormecida, jóvenes que creen en la reivindicación del pasado, sí, pero solo desde la profundización crítica y bajo ningún concepto como ejercicio de arqueología que busca verdades como fragmentos de templo.”

 

Estas exhibiciones fueron el resultado de una batalla que hubo que librar para que Los amagos de Saturno pudiese participar sin irregularidades y en igualdad de condiciones con el resto de los materiales en concurso en la Muestra Joven ICAIC 2015. Fueron los jóvenes de ese festival, junto a los jóvenes del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, al que pertenezco, los que hicieron frente a una voluntad que acechaba intentando marginar este documental de la Muestra, que era su escenario natural.

 

Luego hemos realizado presentaciones, con debates muy provechosos. En la fundación Ludwig de Cuba, dirigida por Elmo Hernández, se hizo el primer gran debate sobre Los amagos de Saturno. Fue una buena experiencia en un espacio con la voluntad de mover el pensamiento.

 

El documental ha recorrido sus propios rumbos, donde menos lo imagino ha sido visto ya, muchas personas se han acercado y me han demostrado con sus análisis lo que debiese ser para todos ya una máxima: estamos preparados para saber, para discernir, para pensar con-nuestras-propias-cabezas.

 

E.L: Desde la perspectiva actual, ¿qué enseñanza, qué lección histórica nos aportan todos aquellos acontecimientos relacionados con la masacre de Humboldt 7?
 

Este es uno de casos más estigmatizados y espinosos de los que tuvieron lugar en los años fundacionales, es una historia sí de un delator que mata y muere, pero es también la de la falibilidad de ciertas verdades; es la historia de arbitrariedades, de persistencias, de muchos personajes que conjugados actuaron de una manera determinada en una circunstancia determinada.

 

Es un pequeño fragmento de una realidad muy compleja, la de los últimos años de dictadura y los primeros de la revolución donde se sentaron las bases de todo lo que sucedería después. Permite comprender que la historia de Cuba es también la historia de las personas, lo cual no quiere decir que es dar paso a esa que se relame en las bajezas, y ultraja y demerita, pero tampoco es solo la de las fechas y las actas.

 

El documental integra la diversidad dentro del diapasón revolucionario, las divergencias de criterio, las múltiples miradas a la insurrección primero y a los caminos de la revolución después, todo lo cual compone un escenario muy distinto al que nos han habituado. Con este documental vemos que las relaciones fueron conflictuales y que no hubo una visión unívoca de las cosas.

 

E.L: ¿Dentro de tus planes como realizadora de cine se encuentra continuar la línea de investigación documental acerca de acontecimientos complejos de nuestra historia?
 

Ahora mismo estoy trabajando en la culminación de un libro a partir de la investigación de este caso, con todas las fotografías, toda la documentación y los testimonios. Después de Los amagos… han llegado muchísimas propuestas, pero antes de emprender un camino nuevo vendrá el completamiento de un ciclo de trabajo con este libro. Con ese mismo afán de buscar, y de buscar con perseverancia, enfrentaré los proyectos que se avecinen.

El Sábado de Gloria 20 de abril de 1957 los cuerpos represivos de la dictadura de Batista irrumpieron en un apartamento del edificio Humboldt 7 y masacraron a los jóvenes revolucionarios allí ocultos Fructuoso Rodríguez, Juan Pedro Carbó Serviá, José Machado y Joe Westbrook. Durante mucho tiempo se trató de averiguar quién pudo ser el autor de la delación que condujo directamente a la policía a ese escondite. Por último logró precisarse que esa responsabilidad caía sobre Marcos Rodríguez, quien mantenía relaciones con estos revolucionarios y conocía d[ó]nde se hallaban. Su juicio público, realizado en marzo de 1964, causó conmoción en toda la sociedad cubana. Medio siglo después la joven realizadora Rosario Alfonso Parodi ha realizado un excelente e impactante documental sobre los hechos relacionados con aquella delación y sus complejas derivaciones: Los amagos de Saturno.