Congoja y alegría de vivir en un mundo que ya no existe: Glosas con Jacqueline Loss a “Summer, como el verano” de Ernesto René Rodríguez

Jacqueline Loss, cuya traducción al inglés del cuento de Ernesto René Rodríguez "Summer, como el verano" se publicó en Kenyon Review en su número de julio-agosto de 2019, y cuyo original en español (hasta entonces inédito) apareció después, en versión revisada por el propio autor, en Patrias. Actos y Letras, conversa con Rolando Prats, editor de Patrias, sobre "Summer, como el verano", las experiencias del autor a las que el cuento alude y su propia experiencia como traductora del texto de Ernesto René Rodríguez. / Jacqueline Loss, whose English translation of Ernesto René Rodriguez's short story "Summer, like Summer" was published by Kenyon Review (July-August 2019 issue), the original in Spanish of which (until then unpublished) appeared later, in a version revised by the author himself, on Patrias. Actos y Letras, talks with Rolando Prats, editor of Patrias, about "Summer, like Summer," some of the author's experiences to which the story alludes, as well as her own experience as a translator of Ernesto René Rodríguez's text. Read here the original in English of this conversation.

ROLANDO PRATS: Entre "Summer, como el verano" y su traducción al inglés como "Summer, like Summer" creo percibir un grado de interacción (interplay) involuntaria tal que ambos textos se sitúan en una relación particularmente dialógica, en virtud de la cual los límites y hasta las líneas jerárquicas entre el original en español y su versión en inglés parecerían distenderse en un solo texto, leído, si no escrito, como en una cámara de resonancia. Tomemos, por ejemplo, el propio título del cuento. Se está tentado a decir que la redundancia implícita en el título se ve realzada, o se hace aún más patente, en el texto en inglés, que a su vez introduce un elemento de contrapunto virtual durante la re-lectura del original en español. Por otro lado, el tenso bilingüismo del original en castellano retrocede a tal punto hacia el fondo de su traducción al inglés que en "Summer, like Summer" no parece quedar ningún rastro de intraducibilidad. ¿Fue algo en lo que pensaste mientras traducías el cuento, y, de haber sido así, cómo lo manejaste?

JACQUELINE LOSS: Más que la problemática relación real con el bilingüismo de "Summer, como el verano", lo que en esencia me propuse transmitir a los lectores de habla inglesa fue el sentimiento de confusión que puede experimentar un inmigrante adulto acabado de llegar. Me pareció que el uso de dos idiomas podía impedir que los lectores vieran reflejada en ese sentimiento de confusión su propia experiencia. Creo que en versiones anteriores de mi traducción, que fueron muchas, incluí más palabras en español, pero lo que en última instancia me interesaba captar era la experiencia de quien trata de traducir como adulto un nuevo mundo, y el idioma, la cuestión de cómo nombrar las cosas, era sólo un aspecto de esa extranjeridad (foreignness) para el narrador. ¿Qué era Tennessee? ¿Qué lentes se podrían usar para interpretarlo? ¿Qué códigos de su propio pasado utilizó el narrador para interpretar su nuevo entorno? Eran todas preguntas que creía esenciales para el narrador. Me complació enormemente que Kenyon Review decidiera publicar el cuento, que para mí es a la vez clásico y muy oportuno. Añadiré que esa satisfacción tuvo como contraste mi desilusión con otra revista cuyo editor es excelente pero no entendió lo que el narrador estaba tratando de hacer.  He vuelto sobre un correo electrónico que hube de enviarle al editor de marras, en que traté de enmarcar este proceso. Como en él me refiero a eso que abordas en tu pregunta, se me ocurrió que vendría al caso compartir contigo el siguiente pasaje: "El cuento es en gran parte autobiográfico y tiene la intención de mostrar algo de la experiencia del autor como inmigrante cubano recién llegado al sur de los Estados Unidos. Me propuse mantener ese sentimiento de incomprensión, exaltación y nostalgia que deja perplejo al narrador con respecto al fondo y la expresión lingüística de esa nueva experiencia. Originalmente escrito en español pero incorporando numerosas palabras en inglés, algunas de las cuales en realidad aparecían incorrectamente escritas en la versión original, y las que luego corregí con permiso del autor, necesitaba evocar el proceso de apropiación del inglés por el narrador, que transcurre muy lentamente y que se transmite en el original del cuento. Sin embargo, al final decidí usar en la traducción sólo el inglés e intentar transmitir las ganancias y pérdidas lingüísticas y geográficas del narrador a través de mi propio manejo de la dicción en inglés, que he tratado a propósito de que no siempre suene natural.

 

 

La moraleja es que ni siquiera el dominio del inglés podría curar a

este narrador de sus aflicciones, porque también estas constituyen

su imaginario triunfante. Su afiliación afectiva con un mundo que ya no existe (el bloque soviético) es parte de aquello

que lo exalta y, al mismo tiempo, de lo que le impide encontrar salida.

 

Jacqueline Loss

 

 

RP:  Hace poco tradujiste al inglés y prologaste Indagación del choteo (Jorge Mañach, An Inquiry into Choteo. Translated and with an Introduction by Jacqueline Loss, Red ediciones, Barcelona, 2018), y tanto tu traducción como la introducción que escribiste merecen una conversación aparte. Sin embargo, por ahora quisiera referirme a lo que dices en la introducción a tu traducción de Mañach en relación con la inteligibilidad y el distanciamiento, y con tu "menos que perfecto apego a las expresiones idiomáticas del inglés": "Puedo demorarme en darme cuenta de cuándo las construcciones extranjeras no son completamente inteligibles en inglés. Sin embargo (...) agradezco la incomodidad que inspiran las construcciones inusuales, tomando la gramática y el estilo como espejo de los individuos y del contexto en que residen y se expresan. Hay mucho que decir sobre el valor del distanciamiento. El teórico Lawrence Venuti lanzó un desafío a la fluidez, llamando la atención sobre los 'valores domésticos' que el traductor inscribe en los textos a través de las decisiones que toma."  En mis múltiples lecturas del cuento de Ernesto, y en mis conversaciones con él durante la preparación del texto para su publicación en Patrias. Actos y Letras, tropecé con varias instancias en las que me tomó algún tiempo (es decir, me demoré en) ver lo "idiosincrásico" por entre lo aparentemente distorsionado o deforme (fuese intencional o no), antes de poder relajarme en la habilidad, y de paso disfrutarla, con que Ernesto entreteje lo coloquial y lo literario, lo patente y lo elíptico. Visto desde ese ángulo, ¿hasta qué punto abordaste esta traducción como un ejercicio de inteligibilidad (es decir, de re-escritura, hasta me inclinaría a decir de re-cableado) o un ejercicio de distanciamiento?

 

JL: He traducido varios cuentos de Ernesto, a quien conozco desde hace casi 25 años y quien fue uno de los que influyeron en mi libro Dreaming in Russian, y me sentí gratamente aliviada por la falta de expresiones idiomáticas de "Summer, como el verano", porque si bien Ernesto las domina a la perfección en español, no soy tan buena usándolas en inglés; estoy lejos de tenerlas en la punta de la lengua. Me tomé muchas libertades con el cuento, porque por un lado pensé que la trama ya era suficientemente desconcertante para un angloparlante, y por el otro, porque me parecía que a veces podía escuchar lo que creía que Ernesto habría querido decir si hubiese podido hacerlo en inglés. Ese distanciamiento del que hablas se da no solamente en el lenguaje y en el espacio, sino también en el tiempo. Se ve que al narrador le cuesta encontrar su lugar dentro de la segunda década del siglo XXI. Su afinidad con la empleada de la farmacia, quien al final resulta o bien que tiene un nombre ruso o bien que el narrador decide bautizarla con uno, es una estrategia de reconfortamiento que el narrador emplea para contrarrestar su propia alienación. También está la cuestión del género, y las teorías, para mí, no son universalmente “aplicables”. Tu comparación con Mañach es interesante. Indagación del choteo tiene un tono que, al mismo tiempo que conocedor (authoritative), puede aparecer torpe y desconcertado, pero es un ensayo, y es como si, en parte, fuese obligación de nosotros, los lectores, desentrañar las circunstancias históricas e individuales que pudieron haber hecho que Mañach viera las cosas de la manera en que lo hizo, ver a los cubanos de la manera en que lo hizo. De ahí podría emanar el placer de su lectura. Quería asegurarme de que con "Summer, como el verano", nosotros, los lectores, pudiéramos también simplemente disfrutar de la inusual trama de Ernesto.

 

 

RP: ¿Es "Summer, como el verano" un relato sobre conflictos identitarios y lingüísticos que hace implosionar (creo que lo hace) sus propios términos—en este caso los establecidos por el encuentro entre un inmigrante cubano que experimenta dificultades con su nuevo entorno lingüístico y cultural y otra inmigrante cuya identidad líquida o fluida, por así decirlo, distorsiona y redefine la propia imagen y percepción de lo que es americano—, y que trasciende esos términos y sitúa el conflicto en un nuevo espacio en que la dinámica se desplaza de las fronteras del lenguaje a situaciones existenciales sin salida (no-outlets)?

 

JL: "Summer, como el verano" es, para mí, un relato sobre la experiencia de inmigrar a los Estados Unidos, y por eso, repito, es tan clásico y oportuno. Por otro lado, se centra en un momento que está desprovisto de todo lo que habitualmente se asociaría con el triunfo o la asimilación. Con su arroz y sus frijoles comprados, por cierto, con cupones de alimentos (food stamps), no es esta la narrativa con la que los cubanos de olas inmigratorias mucho más tempranas querrían necesariamente verse asociados. El inmigrante de este cuento posee muchos rasgos en común con inmigrantes recién llegados de otras partes del mundo y, en gran medida, se percibe a sí mismo como uno de ellos; sin embargo, como cubano, sigue siendo un privilegiado, alguien que puede recibir ayuda del Gobierno de los Estados Unidos de una forma que lo diferencia de otros recién llegados en los que fija la mirada. (Debo añadir que, en el contexto de lo ocurrido en años más recientes, con miles de cubanos en campos de detención, este cuento también se podría leer como una fábula de buena fortuna). Es probable que esa otra recién llegada no tenga acceso a cupones de alimentos, a los que sí tiene acceso el narrador, e incluso en la valoración que este hace de ella se deja escuchar cierta confusión. Esa "situación existencial sin salida" de la que hablas es también crucial. La moraleja es que ni siquiera el dominio del inglés podría curar a este narrador de sus aflicciones, porque también estas constituyen su imaginario triunfante. Su afiliación afectiva con un mundo que ya no existe (el bloque soviético) es parte de aquello que lo exalta y, al mismo tiempo, de lo que le impide encontrar salida.

Traducción de la conversación original en inglés © Rolando Prats

Foto de Ernesto René Rodríguez © KROnline

Fondo de página basado en © Mark Rothko, Untitled (Brown and Gray) (1969)